dimarts, 17 de juny de 2008

CARISMA, ARTE, GRACIA, DUENDE, DON…

"Muchos son llamados, pocos los elegidos"
Mateo 22, 14

Un hombre quiso ser viento y volar sobre nardos de cuero; un hombre que fue silencio y lo llamaron torero. Voló su temple sobre astas y lomos con brío. Vistió la lumbre del cobre y la gracia del gentío. Moría todavía a cada tarde, a cada tarde vivía otra vez. Su pena olía a limón, espera agria de oro que lleva espada por timón. Y en loor de multitudes, entre sol y sombra, pitón y rabo, entre cadencia y duende, pitos y aplausos, empapado en sangre de ronda, el chico de pelo ensortijado desplantó al Gran Cartel. Agrietando el nervio marchó hacia la letanía del recogimiento, lejos del perfume bailable de las mujeres.

En la lidia, ya se sabe: Montera, corpiño, muleta y capote. Sacrificio, arte, veneno y compás. Palmas, abanicos, cenizas y sombreros. Jacintos, lirios, rosas, y claveles. Clarines, fanfarrias, añafiles y atabales. Verónicas, naturales, chicuelinas y gaoneras. Toda tarde es buena para morir, porque en el coso, siempre, el toro espera arando la arena. Pero el ancestral rito sagrado no siempre es el mismo, y el bullir de la alegría así lo soñó cinco años. Cinco años señores, cinco. Cinco años de espera para oír la Buena Nueva, y el hombre muerto al que llaman Maestro se hizo carne en Las Ventas. Tomó tieso el capote y hundió los pies sobre el coso preparado para el zafar de la puya. Embarcó la embestida ante la concurrencia para expulsar a los Mercaderes del Templo. Entre jirones y rejones cortó orejas poniendo su muñeca de mimbre donde solo se arrima la Verdad. Esa Verdad que enerva los tendidos, que cruje la plaza, que discute con la Historia y con empaque enviste a la pasión. Que desenreda al ruedo y enfila el corazón.

Rueda ruedo rueda, que la espera desespera. Rueda ruedo rueda, que la fortuna escasea. Rueda ruedo rueda, que ha vuelto el sombrío adalid que arropa la tragedia en su tez aceituna. Y esta aquí para quedarse...



... des de La Ribera per al món...