divendres, 4 de juliol de 2008

MANDA HUEVOS

Si: Lo se; tiene huevos la cosa. Vaya título tan vulgar y castizo para un artículo deportivo. Pero ya que nos ponemos tiquismiquis, empezar así, con una conjunción, también es una patada en los huevos de los cánones. ¿Y qué? Me importa un huevo, así que lo hago a mi manera: España campeona de la Eurocopa. ¡Olé sus huevos! Y lo digo así porque así me sale de los huevos. A quién no le guste el tono que sepa que aquí en España hay larga tradición en el tema de los huevos, sean del tipo que sean (ya saben). Que se lo pregunten a Colón, que casi es más famoso por su famoso huevo que por todo lo demás. O a Javier Bardem, que acababa hasta los huevos en ‘Huevos de oro’, mientras vivía obsesionado con otro que veía huevos por todas partes, Dalí, el genio que montó en Figueres una casa museo llena de huevos. ¿Y que hay de Ferran Adria?, que se ha dado a conocer por deshacer el huevo, o como el lo llama, deconstruir la tortilla. Pero que quede claro, aunque la mejor tortilla sea la española, los huevos no son sólo cosa nuestra. ¿Qué porque? Porque a estas alturas todo el mundo lo sabe, el huevo fue antes que la gallina. A fin de cuentas a la gallina se la valora solo si es la gallina de los huevos de oro. Y nunca al revés.

Y es que huevos, haberlos, los hay de todas las clases. Hay huevos que cuestan un huevo, por caros, y que son de cerámica. Y hay otros, que siendo también artísticos, cuestan lo mismo pero no valen nada porque los puedes pintar tu mismo, como los huevos de pascua. Aquí el refranero esta plagado de adulaciones al huevo: ¿o acaso a alguien le importa un huevo aquello de que cuando seas padre comerás huevo? Hay que tener huevos y ser respetuoso. Si hasta lo saben en Sudamérica, donde si te descuidas, a la mínima te llaman huevón.

Oh huevo, el huevo. ¿Qué haríamos sin ti? ¿Sin esos huevos que nos gusta tirar cuando se nos acaba la paciencia? Ahí esta el cine para testificar a tu favor: si hasta De Niro lo tenía bien claro y así se lo decía a Mickey Rourke en ‘Angel’s Heart’, para educarlo un poco: en algunas culturas el huevo simboliza el alma.




Y que huevos tenía Paul Newman cuando se comía 50 huevos en ‘La leyenda del indomable’. ¿Lo recuerdan?




Pero no todo es serio y petulante en el huevo. Groucho Marx y sus insuperables hermanos dejaron este famoso –por fantástico- gag en ‘Una noche en la opera’.




Llegados a este punto yo mismo me sorprendo ¿qué huevos estoy diciendo? Y yo que se. Yo sólo quería hablar de todo lo que ha pasado. Seguir con la tradición de los huevos y ensalzar las virtudes de la Selección: Que si han puesto los huevos encima de la mesa. Que si han jugado un fútbol que tócate tú los huevos. Que si Luís Aragonés tiene unos huevos que se los pisa y que ahora lo queremos un huevo. Que si antes iban pisando huevos y ahora se parecen un huevo a Brasil. Que cualquiera se corta ahora los huevos a que volvemos a ganar porque todavía tienen los huevos llenos. Que también se puede creer que tienen los huevos cuadrados porque ahora, visto lo visto, parece que se han rascado los huevos durante mucho tiempo. Y así podría seguir, pero, que huevos, no llegaríamos a nada. Y como estoy hasta los huevos y me lo ponen a huevo, lo único que digo es que la Selección le ha echado huevos a la cosa y por fin ha salido del huevo.

Pero pensándolo bien igual ahora importa ya todo tres huevos. Porque lo importante no es lo que haces sino como se recuerda. ¿Y esto como se recordará? Mejor dentro de un tiempo vuelvo y lo cuento, porque ahora ¿quién lo sabe? Igual se nos olvida todo y nos quedamos en huevadas. No sería tan raro, ¿recuerdan la Quinta del Buitre, aquellos que nos dieron tantas alegrías? Seguro que ya no recuerdan nada más que sus huevos. Si, los de sus dos estandartes, Michel y Butragueño, Butragueño y Michel…

Si es que ya lo decía Federico Trillo: ¡Viva Honduras! Ay, perdón, quiero decir, ¡¡¡Manda huevos!!!

... des de La Ribera per al món...